Esta es una historia de amor y autismo, pero también una historia de vínculo, maternidad, juego y felicidad. Àxel y su mamá son los protagonistas de esta sesión fotográfica, en la que he querido capturar la conexión que existe entre ellos y esos momentos cotidianos que hablan de amor sin necesidad de palabras.
El día a día puede traer retos y situaciones que requieren paciencia, comprensión y nuevas formas de comunicarse. Pero en esta sesión quise poner el foco en otro lugar: en Àxel jugando, riendo, disfrutando y siendo feliz junto a su madre. Esta historia de amor y autismo transmite que detrás del autismo hay, ante todo, un niño con su propia personalidad, sus emociones, sus intereses y su particular manera de descubrir
y disfrutar el mundo.
Muchas gracias ♥
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